La Transición que todavía se transita: los desafíos de Chile de cara a los resultados electorales de 2010.
Los resultados electorales de enero pasado configuran de manera novedosa el panorama político de la República de Chile desde la vuelta de la democracia en 1989. El resultado del ballotage que consagró a Sebastian Piñera Echenique por el 51,61 % de los votos, permite poner en superficie algunos fenómenos que se han venido produciendo en el lento y sinuoso camino de Chile a la democracia.
La dictadura de Augusto Pinochet Ugarte, promulgó en 1980 la Constitución Política que establecía luego de ser aprobada por un plebiscito (cuestionado desde su legalidad y legitimidad[1]). En la mencionada Constitución establecía que Pinochet contaba con un mandato de 8 años y en 1988, los comandantes de las diferentes fuerzas armadas chilenas debían proponer un candidato (que volvió a resultar designado Pinochet) para que se decidiera la continuidad del régimen de facto o la posibilidad de la vuelta a un sistema democrático. Para aquellos partidos políticos que formaban parte del espectro del centro y la izquierda chilena, el principal debate fines de los años 80 se centraba en validar de hecho las reglas de juego establecidas por la constitución de 1980 y el andamiaje legal que de ella derivaba.
Para sorpresa de gran parte de la opinión pública mundial, el Plebiscito de 1988 resultó victorioso el NO con el 56% de los votos, gracias al trabajo coordinado de la Concertación de Partidos por la Democracia, frente de partidos compuesto por dos grandes agrupaciones: el Partido Socialista (PS) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC), acompañados por Partido de la Democracia (PPD) y el Partido Radical Social Demócrata (PRSD).
Este plebiscito configuró un esquema del escenario político partidario chileno en donde los diferentes partidos se ubicaron en la Concertación o por fuera de ella, conformando alianzas tanto a derecha (Alianza por Chile compuesta por Renovación Nacional y la Unión Democrática Independiente) como la izquierda (ya durante la década del 2000 con las alianzas Juntos Podemos Más y Nueva Mayoría para Chile). Este esquema se hizo presente en cada una de las elecciones presidenciales desde 1989 hasta 2010.
En las primeras 4 contiendas electorales, la Concertación resultó victoriosa, llegando a ser presidentes 2 partidarios de cada una de sus fuerzas mayoritarias: por el PDC Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle y por el PS, Ricardo Lagos y la actual presidenta saliente Michelle Bachelet.
En este camino de transición, que ha sido señalada como moderada y consensuada algunos de los nudos gordianos dejados por los 16 años de la dictadura pinochetista han podido resolverse. Es necesario destacar, aquellos que se refieren a la derogación de los senadores vitalicios en 2005[2], la reducción del mandato presidencial (de 8 a 6 en 1994 y de 6 a 4 años en 2005), la subordinación del Consejo de Seguridad Nacional (COSENA)[3] al Poder Ejecutivo y la posibilidad de remoción de los Comandantes de las FFAA por parte del Poder Ejecutivo (anteriormente necesitaba el apoyo de los miembros del COSENA), estas últimas en el 2005.
Sin embargo no ha sido posible aún poder transformar el sistema electoral chileno (creado por la dictadura pinochetista) a pesar de los múltiples proyectos presentados durante la gestión de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet[4] fortaleciendo la lógica bipartidista por las reglas del juego electoral.
Por otro lado, la dictadura de Pinochet, transformó la economía chilena, aplicando desde 1975 las recetas neoliberales de la Escuela de Chicago (mediante el control de cartera económica por los llamados Chicago Boys). Con la llegada de la democracia, encontramos una economía chilena que se ha reconvertido hacia una economía especializada en servicios y que ha dejado en manos privadas el desarrollo de la mayoría de los servicios públicos, imponiendo la lógica de la eficiencia en todos los órdenes de la vida socio-económico-cultural.
Sin embargo, la llegada de la Concertación no puso en jaque los elementos centrales de esta propuesta de inserción al mundo globalizado. En el marco de la expansión de la liberalización del comercio, la política económica chilena fue realizar Tratados de Libre Comercio con gran parte del PBI mundial (NAFTA, UE, Japón, China, Corea) sin incorporarse de manera plena a ningún bloque regional[5]. Si bien esta estrategia le permite a Chile presentarse como el primer país sudamericano que ingrese a la OCDE (y el 2do en América Latina después de México), los recientes desastres naturales dejan a la luz los indicadores sociales y la desigualdad en la distribución de la riqueza.
Elecciones 2009/2010: ¿el fin de la Concertación?
Los resultados electorales de 2009/2010 tienen como novedad, ademas de la victoria de la alianza de derecha, la división en primera ronda del electorado de la Concertación, con la presentación por fuera del mencionado frente electoral del candidato Marco Enríquez-Ominami, representante del Partido Socialista chileno, que luego de renunciar al partido, se presentó de manera independiente a los comicios generales obteniendo la mayor cantidad de votos que ha logrado obtener un candidato independiente con el 20,13% de los votos validos, a tan solo un 9% del candidato de la Concertación (el expresidente Eduardo Frei-Tagle)[6] .
Su candidatura provocó un desgaste en la concertación y propició la llegada de la Centro-Derecha al poder, marginada de la política democrática desde 1964, ocurriendo un hecho similar a la eleccion de 1958, en donde el candidato independiente Antonio Zamorano (conocido popularmente como el cura de Catapilco) sacó 3,3% de los votos, un poco más del margen que separaba a Salvador Allende de Jorge Alessandri, por lo que se considera que si Zamorano no se hubiese presentado, el futuro presidente socialista de la Unidad Popular, podría haber sido elegido una década antes, cambiando el curso de la historia politica chilena.
De cara a este 11 de marzo de 2010, en donde Sebastián Piñera tomará el cargo de Presidente de Chile, surgen algunos interrogantes que el paso del tiempo podrán brindar respuestas, algunos de ellos obedecen a la coyuntura devenida del desastre natural reciente, pero otras estarán dadas por las respuestas que se desarrollarán en el seno de la Concertación, sobre su posibilidad de futuro y de acuerdos entre dos partidos que transitan caminos diferentes conforme a su pasado y su acervo ideológico, que parece más difícil de compatibilizar en la oposición que siendo gobierno.
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[1] Es necesario destacar la ausencia de padrones electorales, la imposibilidad de realizar campañas electorales contrarias al plebiscito por las restricciones a la libertad de expresión y reunión y toque de queda vigentes.
[2] Ley 20.050 del 26 de agosto de 2005. Hasta el año 2006, el Senado estuvo compuesto por 38 senadores elegidos por votación popular más 9 senadores designados, correspondientes a ex miembros de varios órganos del Estado (incluyendo senadores representantes de cada una de las 3 ramas de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile). Además, se establecía la existencia de senadores vitalicios, correspondientes a los ex Presidentes de la República (Augusto Pinochet asumió en 1998, renunciando el 2001; y Eduardo Frei Ruiz-Tagle ocupó su asiento entre 2000 y el 2006).
[3] Previo a las reformas a la Constitución del año 2005, el COSENA podía ser convocado por dos de sus miembros y tenía mayores atribuciones, como por ejemplo "hacer presente, al Presidente de la República, al Congreso Nacional o al Tribunal Constitucional, su opinión frente a algún hecho, acto o materia que, a su juicio, atente gravemente en contra de las bases de la institucionalidad o pueda comprometer la seguridad nacional" lo que otorgaba un gran poder a las FFAA, ya que bastaba que dos Comandantes en Jefe de las FFAA acordaran en convocarlo y evitaran la autoridad del Presidente, pudiendo incluso acusarlo de abandono de deberes al Congreso o al Tribunal Constitucional.
[4] Porcelli, E. (2006) “Las particularidades del modelo chileno”, Boletín Electrónico del CENSUD – Centro de Estudios Sudamericanos, nro 4. Septiembre-Octubre 2006, IRI – UNLP. http://www.iri.edu.ar
[5] Resulta necesario destacar que Chile participa del MERCOSUR en su carácter de miembro asociado y que desde 2006 volvió de la Comunidad Andina de Naciones como miembro asociado, de donde se había retirado en 1976.
[6] Los partidarios de Ominami envían una carta al PS pidiendo la realización de una elección primaria entre este último y Eduardo Frei para dilucidar quién será el candidato único de la Concertación, pero el PS se niega y afirma que Frei es el candidato único del conglomerado oficialista. Acto seguido Ominami renuncia al partido.